Un día, el último suspiro.
Un día veré el último amanecer.
Un día futuro, la última sonrisa, el último beso.
De noche, en la penumbra, la última duda.
Un día, a lo lejos, la última pregunta.
Y una tarde, sin más, el último anhelo.
Entre tinieblas, tumbado, la última respuesta.
Un día, entre los muertos, la última morada.
El último recuerdo de lo que fui.
El último gesto.
Un día diré por última vez cada una de las palabras que conozco.
Una última vez, acariciaré tu espalda.
De una vez por todas lavaré mi cara, peinaré mi pelo.
Un día, por primera vez.
viernes, 28 de diciembre de 2007
Flashback
Y una vez más vuelvo a intentarlo; sediento de ti
Sediento del anhelo de lo que parece irremediable, irreemplazable
Y es que en las comisuras de tus labios veo el tiempo que pasa. No podría ser de otra manera.
Creo que a través de tu pupila veo once años atrás, cuando comíamos cruasanes de chocolate. En la pensión de la Barceloneta
Puede ser que me equivoque. Haya estado equivocado siempre, no menos que tú
Puede ser que el tiempo se detenga mañana y para siempre
Puede ser que todo vuelva a ser diferente. como lo era antes, siempre
,
Sediento del anhelo de lo que parece irremediable, irreemplazable
Y es que en las comisuras de tus labios veo el tiempo que pasa. No podría ser de otra manera.
Creo que a través de tu pupila veo once años atrás, cuando comíamos cruasanes de chocolate. En la pensión de la Barceloneta
Puede ser que me equivoque. Haya estado equivocado siempre, no menos que tú
Puede ser que el tiempo se detenga mañana y para siempre
Puede ser que todo vuelva a ser diferente. como lo era antes, siempre
,
jueves, 29 de noviembre de 2007
ToDo
Instalación, posición cero, translación, contemplación.
Pretensión, ascensión, limitación, argumentación.
Comprehensión, compresión, compactación, concatenación.
Compenetración, penetración, pene, P.
Impregnación, presensación, presentación, preservación.
Resignación, represión, reestructuración, recesión.
Representación, reproducción, putrefacción, puta.
Asignación, aprensión, reorganización, sífilis.
Esta, extracción, externalización, expiración.
Retroalimentación, succión, digitalización, sanación.
Verbalización, detención, dilección, deyección.
Destrucción, desestructuración, depravación, repetición.
Pretensión, ascensión, limitación, argumentación.
Comprehensión, compresión, compactación, concatenación.
Compenetración, penetración, pene, P.
Impregnación, presensación, presentación, preservación.
Resignación, represión, reestructuración, recesión.
Representación, reproducción, putrefacción, puta.
Asignación, aprensión, reorganización, sífilis.
Esta, extracción, externalización, expiración.
Retroalimentación, succión, digitalización, sanación.
Verbalización, detención, dilección, deyección.
Destrucción, desestructuración, depravación, repetición.
miércoles, 28 de noviembre de 2007
Pantalla total
La pantalla permanecería encendida, iluminada, a todas horas.
De ella surgirían todo tipo de motivos, algunos de los cuales parecerían realidades.
Un rectángulo o plano que colmaría la vista, último sentido.
Cualquier cosa incorporaría una para que pudiésemos ver y por lo tanto creer.
Cualquier cosa de verdad estaría conectada para serlo, asumámoslo.
Por doquier, aparatos sofisticados deberían hacer rebosar los sesos de información provocando un ruido ensordecedor en el cual el pensamiento se estancara.
La luz de la pantalla se haría cada vez más intensa, cegadora.
En el momento en el que superase a la luz solar, las retinas de la mayoría ya estarían atrofiadas.
La nueva realidad estaría basada en zonas de color, manchas en las que se disolvería la sangre, se estamparía el dolor.
Cualquiera debería ya tener acceso a la tecnología, basada en manchas y ruido.
Cualquiera tendría ahora que revestir su piel del látex que remplazase al tacto.
¡A buenas horas tus caricias, cuando sólo me quedase oído y tan poca vista!
De ella surgirían todo tipo de motivos, algunos de los cuales parecerían realidades.
Un rectángulo o plano que colmaría la vista, último sentido.
Cualquier cosa incorporaría una para que pudiésemos ver y por lo tanto creer.
Cualquier cosa de verdad estaría conectada para serlo, asumámoslo.
Por doquier, aparatos sofisticados deberían hacer rebosar los sesos de información provocando un ruido ensordecedor en el cual el pensamiento se estancara.
La luz de la pantalla se haría cada vez más intensa, cegadora.
En el momento en el que superase a la luz solar, las retinas de la mayoría ya estarían atrofiadas.
La nueva realidad estaría basada en zonas de color, manchas en las que se disolvería la sangre, se estamparía el dolor.
Cualquiera debería ya tener acceso a la tecnología, basada en manchas y ruido.
Cualquiera tendría ahora que revestir su piel del látex que remplazase al tacto.
¡A buenas horas tus caricias, cuando sólo me quedase oído y tan poca vista!
martes, 27 de noviembre de 2007
Un fin
Cuando sonó el teléfono, Emma ya era demasiado tarde.
Cuando sonó el teléfono eran algo así como las 4 de la tarde, tarde ya.
Emma cogió el teléfono sabiendo que ya no significaba nada.
Una voz ronca dijo Emma.
Dijo Emma y Emma no supo que decir... Sí... quizá "sí" podía ser suficiente.
La voz ronca que salía del teléfono cesó por un momento, un momento que Emma podría interpretar como largo de no saber que ya nada significaba algo.
Emma, repitió la voz ronca, esta vez de manera explicativa pero acabada como con puntos suspensivos.
Sí... repitió Emma como un oui, dejando un inmenso espacio en blanco detrás.
– ¿Estás bien?
– Descuida.
– Sólo llamaba para...
– No es necesario.
– No me hagas sentir culpable.
– Voy a colgarte.
– Descuida.
Cuando sonó el teléfono eran algo así como las 4 de la tarde, tarde ya.
Emma cogió el teléfono sabiendo que ya no significaba nada.
Una voz ronca dijo Emma.
Dijo Emma y Emma no supo que decir... Sí... quizá "sí" podía ser suficiente.
La voz ronca que salía del teléfono cesó por un momento, un momento que Emma podría interpretar como largo de no saber que ya nada significaba algo.
Emma, repitió la voz ronca, esta vez de manera explicativa pero acabada como con puntos suspensivos.
Sí... repitió Emma como un oui, dejando un inmenso espacio en blanco detrás.
– ¿Estás bien?
– Descuida.
– Sólo llamaba para...
– No es necesario.
– No me hagas sentir culpable.
– Voy a colgarte.
– Descuida.
sábado, 24 de noviembre de 2007
Thanksgiving
En este momento Zohreh dice que quizá no valga la pena más y luego se ríe a carcajadas.
Evito mirarle.
Es la noche de acción de gracias o, como dijo Celia, "del pavo".
"¡Feliz día del pavo!", me dijo a modo de saludo, o como para colgarme.
Me giro.
Desde la ventana puedo ver el espacio exterior.
Las estrellas y demás cuerpos celestes desfilan a toda velocidad.
Puntos luminosos que atraviesan la ventana de arriba a abajo, fuera.
Me levanto del taburete para coger más vino, en la cocina.
Jeff sigue hablando incansable con su prima, o como tiene por costumbre llamarla.
Ella escucha atentamente mientras espera, de reojo, que le rellene la copa de Rioja.
También ríen, pero como normal, sin asustar a nadie.
La sala prosigue su trayectoria silenciosa a través.
Como si eso fuera poco, he perdido mi reloj.
Pregunto la hora.
Todos me miran. Primero a mi y luego entre ellos.
Murmuran algo y se ríen.
Zohrah revienta casi de la risa.
Dice que se va a dormir.
Happy Thanksgiving, dice.
Evito mirarle.
Es la noche de acción de gracias o, como dijo Celia, "del pavo".
"¡Feliz día del pavo!", me dijo a modo de saludo, o como para colgarme.
Me giro.
Desde la ventana puedo ver el espacio exterior.
Las estrellas y demás cuerpos celestes desfilan a toda velocidad.
Puntos luminosos que atraviesan la ventana de arriba a abajo, fuera.
Me levanto del taburete para coger más vino, en la cocina.
Jeff sigue hablando incansable con su prima, o como tiene por costumbre llamarla.
Ella escucha atentamente mientras espera, de reojo, que le rellene la copa de Rioja.
También ríen, pero como normal, sin asustar a nadie.
La sala prosigue su trayectoria silenciosa a través.
Como si eso fuera poco, he perdido mi reloj.
Pregunto la hora.
Todos me miran. Primero a mi y luego entre ellos.
Murmuran algo y se ríen.
Zohrah revienta casi de la risa.
Dice que se va a dormir.
Happy Thanksgiving, dice.
jueves, 18 de octubre de 2007
martes, 9 de octubre de 2007
Aquí
En este rincón del espacio me siento bien.
Y quizá sólo en estas coordenadas de todo el universo pueda llegar a entender lo que soy.
Es precisamente, creo, apelotonado y desnudo contra estos tres planos, la cabeza entre las piernas flexionadas y los brazos alrededor que me parece que puedo llegar a comprender lo que en el fondo significo.
No te sabría decir por qué pero creo que no podría llegar a un estado similar en ningún otro sitio.
Y no es que no me guste la playa o la montaña.
No es que no sepa admitir lo agradable que es estar tumbado, durante un buen rato, debajo pino.
Pero es que creo que nada iguala a este rincón formado por tres superficies de mármol en el que encajo como hace años, muchos.
Y quizá sólo. Puede ser que sea este el espacio que realmente me corresponda.
Y aun te diré más: que nada en el mundo me gustaría más que quedarme aquí durante todo lo que me queda, y, más todavía, que desearía fuese mucho.
Y que aunque no te lo creas, sólo distingo en el tiempo a un sólo instante cuando me quedo aquí, entre estas tres paredes.
Y quizá sólo en estas coordenadas de todo el universo pueda llegar a entender lo que soy.
Es precisamente, creo, apelotonado y desnudo contra estos tres planos, la cabeza entre las piernas flexionadas y los brazos alrededor que me parece que puedo llegar a comprender lo que en el fondo significo.
No te sabría decir por qué pero creo que no podría llegar a un estado similar en ningún otro sitio.
Y no es que no me guste la playa o la montaña.
No es que no sepa admitir lo agradable que es estar tumbado, durante un buen rato, debajo pino.
Pero es que creo que nada iguala a este rincón formado por tres superficies de mármol en el que encajo como hace años, muchos.
Y quizá sólo. Puede ser que sea este el espacio que realmente me corresponda.
Y aun te diré más: que nada en el mundo me gustaría más que quedarme aquí durante todo lo que me queda, y, más todavía, que desearía fuese mucho.
Y que aunque no te lo creas, sólo distingo en el tiempo a un sólo instante cuando me quedo aquí, entre estas tres paredes.
domingo, 7 de octubre de 2007
El Redentor
Se levantó del suelo manchado de sangre, escupiendo la bilis.
Antes de volver a caer miró con desprecio, un instante antes del aturdimiento completo, el coma casi, no, el fin.
Tirado ahí, en medio de la nada, vencido, su pensamiento cesó.
Su cabeza contra el asfalto chorreaba la vida que en contacto con el aire no tardaría en oscurecer, en solidificarse, en reducirse hasta convertirse en una mancha.
Él, tirado ahí, no tardaría en devenir lo siempre había deseado, en el fondo, de no haber...: materia.
Ough.
Tirado ahí, era sólo alimento del que no tiene más planes que el aquí y ahora, del redentor.
Éste le desabrochó lo bragueta tirando bruscamente le bajó los pantalones.
Él parece que dijo agauft.
Le arrancó el calzoncillo, de cuajo.
Su cuerpo permanecía intensamente caliente, incompresiblemente dispuesto.
Se le tiró encima mientras se desabrochaba, ahora temblando, su propia bragueta.
Con la mano derecha sacó su mástil y lo hincó en el ano ya inerte.
En el acto, su polla emitió un magma blanco que inundó el recto.
Luego, entre unos jadeos, la víctima se giró.
Luego, más tarde, volvió a casa.
Antes de volver a caer miró con desprecio, un instante antes del aturdimiento completo, el coma casi, no, el fin.
Tirado ahí, en medio de la nada, vencido, su pensamiento cesó.
Su cabeza contra el asfalto chorreaba la vida que en contacto con el aire no tardaría en oscurecer, en solidificarse, en reducirse hasta convertirse en una mancha.
Él, tirado ahí, no tardaría en devenir lo siempre había deseado, en el fondo, de no haber...: materia.
Ough.
Tirado ahí, era sólo alimento del que no tiene más planes que el aquí y ahora, del redentor.
Éste le desabrochó lo bragueta tirando bruscamente le bajó los pantalones.
Él parece que dijo agauft.
Le arrancó el calzoncillo, de cuajo.
Su cuerpo permanecía intensamente caliente, incompresiblemente dispuesto.
Se le tiró encima mientras se desabrochaba, ahora temblando, su propia bragueta.
Con la mano derecha sacó su mástil y lo hincó en el ano ya inerte.
En el acto, su polla emitió un magma blanco que inundó el recto.
Luego, entre unos jadeos, la víctima se giró.
Luego, más tarde, volvió a casa.
El Fuego Fatuo
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Le huyes y te persigue, le llamas y echa a correr.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Nace en las noches de agosto cuando acaba la calor.
Va corriendo por los campos, en busca de un corazón.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Malahallados ojos negros negros que lo alcanzaron a ver.
Malahaya el corazón triste que en su llama quiso arder.
Lo mismo que el fuego fatuo se desvanece el querer.
María Lejárraga de Martínez y Manuel de Falla, 1915
Le huyes y te persigue, le llamas y echa a correr.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Nace en las noches de agosto cuando acaba la calor.
Va corriendo por los campos, en busca de un corazón.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Malahallados ojos negros negros que lo alcanzaron a ver.
Malahaya el corazón triste que en su llama quiso arder.
Lo mismo que el fuego fatuo se desvanece el querer.
María Lejárraga de Martínez y Manuel de Falla, 1915
miércoles, 3 de octubre de 2007
Sueño 33
El castillo se encontraba, quizá, a pocos metros de distancia, pero ya había anochecido.
Mis pies estaban empapados en sudor y sangre después de varios días de camino.
Mi mirada se extasiaba a menudo localizando cualquier brillante espejismo posible: agua, lecho, brisa...
Yo más bien parecía algo así como un despojo de persona, un aborto de defectos que avanza impasible.
El castillo, invencible, se alzaba allí, como un bloque de titanio atraviesa las entrañas de la tierra, precisamente.
La distancia que nos separaba era tan desconocida como lo es la piedra para todo aquel que no sepa ver o que quiera saber demasiado. ¿Cuánto quedará?
En un momento dado, la fatiga fue tan grande que me pareció desfallecer y ver algo que nunca había visto antes.
Algo tan enorme que no cabía en mi imaginación; algo tan feroz que me hizo perder el oído.
Por un momento, entre paréntesis, creí ver como la vida trataba de engullirse, a si misma.
Mis pies estaban empapados en sudor y sangre después de varios días de camino.
Mi mirada se extasiaba a menudo localizando cualquier brillante espejismo posible: agua, lecho, brisa...
Yo más bien parecía algo así como un despojo de persona, un aborto de defectos que avanza impasible.
El castillo, invencible, se alzaba allí, como un bloque de titanio atraviesa las entrañas de la tierra, precisamente.
La distancia que nos separaba era tan desconocida como lo es la piedra para todo aquel que no sepa ver o que quiera saber demasiado. ¿Cuánto quedará?
En un momento dado, la fatiga fue tan grande que me pareció desfallecer y ver algo que nunca había visto antes.
Algo tan enorme que no cabía en mi imaginación; algo tan feroz que me hizo perder el oído.
Por un momento, entre paréntesis, creí ver como la vida trataba de engullirse, a si misma.
martes, 2 de octubre de 2007
Suddenly
Y todo cambió de color.
Y la temperatura subió, de repente, suddenly.
Y la atmósfera enrareció, de golpe.
El cielo se abrió, de repente.
Y bajaron unos seres extraños con alas, creo, con ojos en las alas, maybe, y todo lo veían, me parece.
Las aguas se abrieron, también, suddenly.
De ellas subieron los otros, con escamas por todo el cuerpo, creo que rojas, me parece.
Los bosques se abrieron irreversiblemente, suddenly.
Muchos corrieron, recorrieron el espacio a toda velocidad, quickly.
Muchos seres pequeños e incorpóreos abarrotaron lo poco que quedaba de atmósfera, de golpe.
Y el desierto se abrió de repente, suddenly.
Y de allí surgieron todos los animales de la tierra, como quietos se movían lo más fast posible, como inmóviles.
Y todo aconteció así, suddenly, como en el acto.
Justo cuando todo el mundo pensaba que no podía ser, que el tiempo ya había cogido una dinámica en la que no podía ser, así, de repente, suddenly.
Y todo pareció como de broma.
Y algunos miraban atónitos, pero sonriendo, naives.
Y otros reían a carcajadas, incluso.
Y la temperatura subió, de repente, suddenly.
Y la atmósfera enrareció, de golpe.
El cielo se abrió, de repente.
Y bajaron unos seres extraños con alas, creo, con ojos en las alas, maybe, y todo lo veían, me parece.
Las aguas se abrieron, también, suddenly.
De ellas subieron los otros, con escamas por todo el cuerpo, creo que rojas, me parece.
Los bosques se abrieron irreversiblemente, suddenly.
Muchos corrieron, recorrieron el espacio a toda velocidad, quickly.
Muchos seres pequeños e incorpóreos abarrotaron lo poco que quedaba de atmósfera, de golpe.
Y el desierto se abrió de repente, suddenly.
Y de allí surgieron todos los animales de la tierra, como quietos se movían lo más fast posible, como inmóviles.
Y todo aconteció así, suddenly, como en el acto.
Justo cuando todo el mundo pensaba que no podía ser, que el tiempo ya había cogido una dinámica en la que no podía ser, así, de repente, suddenly.
Y todo pareció como de broma.
Y algunos miraban atónitos, pero sonriendo, naives.
Y otros reían a carcajadas, incluso.
lunes, 24 de septiembre de 2007
viernes, 21 de septiembre de 2007
Brooklyn
El mundo parece más blando ahora, el tiempo se aplasta.
Ahora los días fluyen como nunca antes, vuelven a hacerlo como siempre.
En ese fluir me puedo tumbar y esperar tranquilo.
El mismo espacio que pasa me masajea la espalda y las nalgas.
Lo siento ligero y fresco como un destello en el agua.
A veces pardo y pequeño como un otoño que llega.
La vida es elástica y ahora se estira suavemente.
Brooklyn, mi casa, he vuelto ahora, te estaba esperando.
Ahora los días fluyen como nunca antes, vuelven a hacerlo como siempre.
En ese fluir me puedo tumbar y esperar tranquilo.
El mismo espacio que pasa me masajea la espalda y las nalgas.
Lo siento ligero y fresco como un destello en el agua.
A veces pardo y pequeño como un otoño que llega.
La vida es elástica y ahora se estira suavemente.
Brooklyn, mi casa, he vuelto ahora, te estaba esperando.
viernes, 14 de septiembre de 2007
En el metro
En el metro, cada cual guarda el misterio en su interior.
Como un pecado exquisito y etéreo inconfesable.
Es tan profundo que a veces hace daño.
Tan obvio que parece como que no se ve.
Tan evidente que pasamos a través.
Tan cierto que ciega.
Cada uno, sentado lo sabe.
Lo sabe sin saber que el otro, a su lado, lo oculta.
De pie, una supone haberlo captado por un instante
¿O era...?
Éste mira a través de las ventanas las paredes del túnel.
No, mira más allá.
Cree haber visto. Un día.
O quizá dos.
¿O era su casa?
¿O era el coche?
Áquella duerme.
Y mientras duerme sueña, y parece que sonríe.
El gran vacío rellena los agujeros de su cuerpo como hace años lo hacía la fascinación por la nueva realidad que era la vida de ahora.
Se despierta.
Cree que ya ha llegado.
No.
Como un pecado exquisito y etéreo inconfesable.
Es tan profundo que a veces hace daño.
Tan obvio que parece como que no se ve.
Tan evidente que pasamos a través.
Tan cierto que ciega.
Cada uno, sentado lo sabe.
Lo sabe sin saber que el otro, a su lado, lo oculta.
De pie, una supone haberlo captado por un instante
¿O era...?
Éste mira a través de las ventanas las paredes del túnel.
No, mira más allá.
Cree haber visto. Un día.
O quizá dos.
¿O era su casa?
¿O era el coche?
Áquella duerme.
Y mientras duerme sueña, y parece que sonríe.
El gran vacío rellena los agujeros de su cuerpo como hace años lo hacía la fascinación por la nueva realidad que era la vida de ahora.
Se despierta.
Cree que ya ha llegado.
No.
domingo, 12 de agosto de 2007
Penúltima
Penúltima noche en París, en una péniche, chalana en castellano.
Un nuevo inicio para dentro de unas horas; nada importante, nada definitivo; los inicios se suceden como las vidas, inevitablemente.
Penúltima noche en París, con excitación compartida entre lo nuevo y lo anterior.
Naceré otra vez para volver a morir, ya veremos cuando.
Penúltima noche en París, nada es más relativo, más incierto.
Me espera la posibilidad de lo desconocido, de lo impreciso de un destino que no acaba de encajar, como siempre.
Penúltima noche de lo que podría significar algo si me muevo.
Si París significa algo, Nueva York significa todo: todo lo que me debo a mí mismo, si es que significo algo.
Penúltima noche en París, chalana de una red de suspiros.
Un nuevo inicio para dentro de unas horas; nada importante, nada definitivo; los inicios se suceden como las vidas, inevitablemente.
Penúltima noche en París, con excitación compartida entre lo nuevo y lo anterior.
Naceré otra vez para volver a morir, ya veremos cuando.
Penúltima noche en París, nada es más relativo, más incierto.
Me espera la posibilidad de lo desconocido, de lo impreciso de un destino que no acaba de encajar, como siempre.
Penúltima noche de lo que podría significar algo si me muevo.
Si París significa algo, Nueva York significa todo: todo lo que me debo a mí mismo, si es que significo algo.
Penúltima noche en París, chalana de una red de suspiros.
sábado, 11 de agosto de 2007
A dos días
Sólo quedan dos días para ir a Nueva York.
La tensión aparece en el momento más inesperado, por sorpresa.
No tardaré en quedarme dormido.
Un mosquito, con muy mala leche, me ha picado en el pie izquierdo.
Todo va bien.
He recogido minuciosamente el apartamento y lo he puesto todo en baúles que han venido a recoger esta mañana.
Acabo de tomar un somnífero.
Son las cinco menos cinco.
La tensión aparece en el momento más inesperado, por sorpresa.
No tardaré en quedarme dormido.
Un mosquito, con muy mala leche, me ha picado en el pie izquierdo.
Todo va bien.
He recogido minuciosamente el apartamento y lo he puesto todo en baúles que han venido a recoger esta mañana.
Acabo de tomar un somnífero.
Son las cinco menos cinco.
martes, 7 de agosto de 2007
Agosto
Ahora me acuerdo de los pocos mitos que forman mi presente obsesivo.
Ahora me acuerdo del algoritmo de lo que siento como resultado.
Las olas han llegado a la ciudad. Todo está en calma. Todo puede esperar.
Cuando el sol atraviese el horizonte, allí estaré, puñal en mano.
Esta mañana no me he despertado.
Como si la inconsciencia tomara revancha de tanta puntualidad.
Agosto se instala entre los pocos quicios que dejan las nubes a la luz lunar.
Agosto anula las citas de lo prescindible.
Ahora me acuerdo del algoritmo de lo que siento como resultado.
Las olas han llegado a la ciudad. Todo está en calma. Todo puede esperar.
Cuando el sol atraviese el horizonte, allí estaré, puñal en mano.
Esta mañana no me he despertado.
Como si la inconsciencia tomara revancha de tanta puntualidad.
Agosto se instala entre los pocos quicios que dejan las nubes a la luz lunar.
Agosto anula las citas de lo prescindible.
martes, 31 de julio de 2007
1 año y 1 día
1 año y 1 día de trabajo se acaba hoy.
1 año y 1 día menos; 1 año y 1 día más.
1 año y 1 día de acuerdos y desencuentros aleatorios, azarosos, obligatorios.
De encuentros y desacuerdos, y de nuevas cuerdas de tramas eternas que sirven de mapa a los parentescos.
1 año y 1 día rellenos de un humo espeso que oculta la meta incierta de un horizonte variable, fluctuante, desconcertante.
Viaje a través de un tiempo lento, monótono, radical.
Las válvulas de escape debidamente precintadas con seguros anti incendios.
Las pocas ventanas herméticamente selladas por un vacío de grandeza modesta, sumisa: ¡Ay! ¿Qué será de mí?
A veces, faltaba el aire.
1 año y 1 día de manos tendidas que sonríen afables.
De todas las bocas por donde siempre han nacido los únicos tonos del universo.
Un espacio virtual con tormentas eléctricas imprevisibles antes de su estallido.
Un cuadrilátero a niveles donde se celebra el culto a Dionisio en el último piso.
¡Hasta la última gota! – A veces se oía.
1 año y 1 día de más de lo mismo.
Para que aprenda.
1 año y 1 día menos; 1 año y 1 día más.
1 año y 1 día de acuerdos y desencuentros aleatorios, azarosos, obligatorios.
De encuentros y desacuerdos, y de nuevas cuerdas de tramas eternas que sirven de mapa a los parentescos.
1 año y 1 día rellenos de un humo espeso que oculta la meta incierta de un horizonte variable, fluctuante, desconcertante.
Viaje a través de un tiempo lento, monótono, radical.
Las válvulas de escape debidamente precintadas con seguros anti incendios.
Las pocas ventanas herméticamente selladas por un vacío de grandeza modesta, sumisa: ¡Ay! ¿Qué será de mí?
A veces, faltaba el aire.
1 año y 1 día de manos tendidas que sonríen afables.
De todas las bocas por donde siempre han nacido los únicos tonos del universo.
Un espacio virtual con tormentas eléctricas imprevisibles antes de su estallido.
Un cuadrilátero a niveles donde se celebra el culto a Dionisio en el último piso.
¡Hasta la última gota! – A veces se oía.
1 año y 1 día de más de lo mismo.
Para que aprenda.
lunes, 30 de julio de 2007
Plástico
Los plásticos de El Ejido cubren hoy toda Europa.
De manera natural el techo elástico ha crecido hasta llegar a Nordkapp, en Noruega.
Su superficie exterior es ahora translúcida e impermeable.
Los picos más altos de Europa sirven hoy de soporte para la capa.
La grasa y el sudor se acumula como el rocío en los pétalos de las amapolas antes.
La tierra transpira lo indecible, lo irreprochable, lo insostenible.
Todos sabemos donde debemos dirigirnos.
Confesamos en público nuestra impotencia mientras otros nos eyaculan en la cara sonriendo.
La impertinencia nos estimula como al ganado.
Desde el espacio, Europa resplandece más que su pasado.
El mundo no entiende tanta vanidad, tal exageración, extrema excentricidad.
El Ejido es por un instante capital del mundo del avenir.
De manera natural el techo elástico ha crecido hasta llegar a Nordkapp, en Noruega.
Su superficie exterior es ahora translúcida e impermeable.
Los picos más altos de Europa sirven hoy de soporte para la capa.
La grasa y el sudor se acumula como el rocío en los pétalos de las amapolas antes.
La tierra transpira lo indecible, lo irreprochable, lo insostenible.
Todos sabemos donde debemos dirigirnos.
Confesamos en público nuestra impotencia mientras otros nos eyaculan en la cara sonriendo.
La impertinencia nos estimula como al ganado.
Desde el espacio, Europa resplandece más que su pasado.
El mundo no entiende tanta vanidad, tal exageración, extrema excentricidad.
El Ejido es por un instante capital del mundo del avenir.
domingo, 29 de julio de 2007
martes, 24 de julio de 2007
Equidistancia
A los dos lados de casa, oriente, occidente.
A los dos lados de la ciudad, de la región, del país, oriente, occidente.
A los dos lados del planeta, oriente, occidente.
A ambos lados del oriente, oriente, occidente.
A los dos lados del sistema solar, oriente, occidente.
A los dos lados del universo, oriente, occidente.
A los dos lados de mi cuerpo, oriente, occidente.
A ambos lados de mi cerebro, oriente, occidente.
A los dos lados de la ciudad, de la región, del país, oriente, occidente.
A los dos lados del planeta, oriente, occidente.
A ambos lados del oriente, oriente, occidente.
A los dos lados del sistema solar, oriente, occidente.
A los dos lados del universo, oriente, occidente.
A los dos lados de mi cuerpo, oriente, occidente.
A ambos lados de mi cerebro, oriente, occidente.
sábado, 21 de julio de 2007
Right Now
Un viento estático sobrevuela París.
Las distancias se acortan, el tiempo se reduce.
Mis manos húmedas se adhieren al polvo.
Mi cerebro se expande, se dilata, derrama.
Miles de polillas muertas revolotean París.
Miles de ardillas recorren el Central Park.
Ardillas de colores, rápidas, fugaces, relámpagos.
Ardillas como susurros de posibles.
Vestido de luto avanzo por un bosque desierto y espeso.
La Alhambra a la puerta de casa.
Levanto la cabeza.
Algunos lo han visto.
Una llora.
Las distancias se acortan, el tiempo se reduce.
Mis manos húmedas se adhieren al polvo.
Mi cerebro se expande, se dilata, derrama.
Miles de polillas muertas revolotean París.
Miles de ardillas recorren el Central Park.
Ardillas de colores, rápidas, fugaces, relámpagos.
Ardillas como susurros de posibles.
Vestido de luto avanzo por un bosque desierto y espeso.
La Alhambra a la puerta de casa.
Levanto la cabeza.
Algunos lo han visto.
Una llora.
viernes, 20 de julio de 2007
Dos
Me aplasta una alfombra bizarra y barroca que compré en las rebajas, entre Berlín y Marbella.
Encima, un cielo siempre encendido y verde y vidrioso permanece inalcanzablemente expuesto al infinito, irremediablemente.
Una barra de acero separa mi cerebro en dos, transversalmente.
Sobre el asfalto húmedo y caliente estoy estirado, tirado, desnudo.
Debajo, la tierra negra, opaca, madre, me espera inevitablemente generosa, asquerosamente ansiosa, pulposa, rugosa.
Encima, un cielo siempre encendido y verde y vidrioso permanece inalcanzablemente expuesto al infinito, irremediablemente.
Una barra de acero separa mi cerebro en dos, transversalmente.
Sobre el asfalto húmedo y caliente estoy estirado, tirado, desnudo.
Debajo, la tierra negra, opaca, madre, me espera inevitablemente generosa, asquerosamente ansiosa, pulposa, rugosa.
domingo, 15 de julio de 2007
sábado, 14 de julio de 2007
Por la ventana
¿A quién no le gusta? Claro que me gusta tu perfil contra la luz de la mañana. Pero ahora hazte a un lado, por favor. Voy a saltar por la ventana, aunque me dé pereza rebotar contra la acera.
Cierra la ventana, ciérrala que así será mejor. Así al saltar podré romper los vidrios y, mientras caigo, brillarán a la luz del sol y todo va a quedar mucho más bonito. Aunque compadezco a quien tendrá que recogerlo, voy a saltar. Voy a saltar, es lo más prudente. "Voy a saltar". Nunca me sigues la corriente.
Baja la persiana y corre la cortina también, y luego las contraventanas, a ver si me lo llevo por delante de una vez, que es de lo que tengo ganas. ¿No te lo crees? Ahora te da la risa, pero tendremos que verte cuando me rodeen con tiza. Voy a saltar. Voy a saltar, es lo más prudente. "Voy a saltar". Nunca me sigues la corriente.
Astrud, 2007
Cierra la ventana, ciérrala que así será mejor. Así al saltar podré romper los vidrios y, mientras caigo, brillarán a la luz del sol y todo va a quedar mucho más bonito. Aunque compadezco a quien tendrá que recogerlo, voy a saltar. Voy a saltar, es lo más prudente. "Voy a saltar". Nunca me sigues la corriente.
Baja la persiana y corre la cortina también, y luego las contraventanas, a ver si me lo llevo por delante de una vez, que es de lo que tengo ganas. ¿No te lo crees? Ahora te da la risa, pero tendremos que verte cuando me rodeen con tiza. Voy a saltar. Voy a saltar, es lo más prudente. "Voy a saltar". Nunca me sigues la corriente.
Astrud, 2007
Tu recuerdo
En el pasado todo fue similar.
Migración, sedentarización, mentira, mito y devoción.
Yo soy gitano.
Las estrellas siguen brillando, aunque nuestra arrogancia nos impida verlas.
Hoy también hay senderos, aunque las autopistas nos veten el paso.
Algunos siguen buscando un motivo a escala humana.
Otros siguen adorando la ignorancia como único dios.
La memoria no existe, como tampoco el pasado y ni siquiera su recuerdo.
El presente es tan insignificante como el instante en el que morimos; todo es humo, humo sin fuego.
Laura me ha dicho que ayer, en Madrid, llegaron a los treinta y ocho grados.
Laura adora Madrid.
Me mira y me guiña un ojo mientras nos despedimos, quizá para siempre.
El pasado no existe y ella aun menos.
Migración, sedentarización, mentira, mito y devoción.
Yo soy gitano.
Las estrellas siguen brillando, aunque nuestra arrogancia nos impida verlas.
Hoy también hay senderos, aunque las autopistas nos veten el paso.
Algunos siguen buscando un motivo a escala humana.
Otros siguen adorando la ignorancia como único dios.
La memoria no existe, como tampoco el pasado y ni siquiera su recuerdo.
El presente es tan insignificante como el instante en el que morimos; todo es humo, humo sin fuego.
Laura me ha dicho que ayer, en Madrid, llegaron a los treinta y ocho grados.
Laura adora Madrid.
Me mira y me guiña un ojo mientras nos despedimos, quizá para siempre.
El pasado no existe y ella aun menos.
martes, 10 de julio de 2007
Materia consciente
Somos materia consciente.
Somos un amasijo de carne y huesos que se desplaza sigilosamente sobre la faz de la tierra.
Somos materia consciente de su propia limitación.
Nos faltan alas para poder comprender.
Como las serpientes nos vemos obligados a arrastrarnos bajo el peso de nuestro pasado.
Transportamos alta tecnología mientras pensamos en nuestras stock options.
Somos escarabajos que desplazan su propia mierda.
Somos el fruto de la unión y de la discordia, del deseo y del deshecho.
Somos materia húmeda, tibia, viscosa.
Nos sobran neuronas para poder admitir.
Como dioses nos pavoneamos de nuestra obra limitada a un instante de placer.
Creamos ruido en un mundo de sordos.
Somos materia consciente.
Somos el sentido de un universo formado de infinita incertidumbre.
Somos la obra y el creador.
Somos un amasijo de carne y huesos que se desplaza sigilosamente sobre la faz de la tierra.
Somos materia consciente de su propia limitación.
Nos faltan alas para poder comprender.
Como las serpientes nos vemos obligados a arrastrarnos bajo el peso de nuestro pasado.
Transportamos alta tecnología mientras pensamos en nuestras stock options.
Somos escarabajos que desplazan su propia mierda.
Somos el fruto de la unión y de la discordia, del deseo y del deshecho.
Somos materia húmeda, tibia, viscosa.
Nos sobran neuronas para poder admitir.
Como dioses nos pavoneamos de nuestra obra limitada a un instante de placer.
Creamos ruido en un mundo de sordos.
Somos materia consciente.
Somos el sentido de un universo formado de infinita incertidumbre.
Somos la obra y el creador.
viernes, 29 de junio de 2007
D'AILLEURS
peut-être il n'y a pas d'ailleurs
d'ailleurs ailleurs n'est que peut-être
mais quand ici se tire ailleurs
ailleurs arrive ici peut-être
mais il n'y a pas de peut-être
il n'y a rien d'autre qu'ici
qui joue à être et à paraître
may be to be or not to be
d'ailleurs il n'y a pas de mais
mais c'est difficile à admettre
puisqu'on voit le faux et le vrai
qui font le valet et le maître
mais il n'y a pas de puisque
puisqu'il n'y a jamais de mais
pas de sauf que de sauve-qui-peut
si rien n'existe et si tout est
mais puisqu'on est que ce qu'on est
alors il n'y a pas de si
ni de toujours ni de jamais
sauf que pourtant peut-être si
sauf qu'il n'y a a pas de pourtant
d'ailleurs c'est ça que je disais
il n'y a pas de noir de blanc
il n'y a pas d'avant d'après
alors il n'y a pas d'ailleurs
d'ailleurs il n'y a pas d'alors
mais si tout est à l'intérieur
non rien de rien mettons dehors
alors voilà peut-être alors
voilà tout alors voilà rien
on est dedans on est dehors
et rien n'est mal et rien n'est bien
alors peut-être alors vraiment
alors sauf que alors c'est ça
alors puisque alors pourtant
alors vraiment alors voilà
alors alors
alors alors
alors alors
alors alors
alors alors voilà
Brigitte Fontaine, 1992
d'ailleurs ailleurs n'est que peut-être
mais quand ici se tire ailleurs
ailleurs arrive ici peut-être
mais il n'y a pas de peut-être
il n'y a rien d'autre qu'ici
qui joue à être et à paraître
may be to be or not to be
d'ailleurs il n'y a pas de mais
mais c'est difficile à admettre
puisqu'on voit le faux et le vrai
qui font le valet et le maître
mais il n'y a pas de puisque
puisqu'il n'y a jamais de mais
pas de sauf que de sauve-qui-peut
si rien n'existe et si tout est
mais puisqu'on est que ce qu'on est
alors il n'y a pas de si
ni de toujours ni de jamais
sauf que pourtant peut-être si
sauf qu'il n'y a a pas de pourtant
d'ailleurs c'est ça que je disais
il n'y a pas de noir de blanc
il n'y a pas d'avant d'après
alors il n'y a pas d'ailleurs
d'ailleurs il n'y a pas d'alors
mais si tout est à l'intérieur
non rien de rien mettons dehors
alors voilà peut-être alors
voilà tout alors voilà rien
on est dedans on est dehors
et rien n'est mal et rien n'est bien
alors peut-être alors vraiment
alors sauf que alors c'est ça
alors puisque alors pourtant
alors vraiment alors voilà
alors alors
alors alors
alors alors
alors alors
alors alors voilà
Brigitte Fontaine, 1992
jueves, 28 de junio de 2007
Barcelona
Bajemos la presión, abramos una válvula de escape.
Todo es factible, calmémonos.
Todo es posible, oremos.
El tiempo es una dimensión inevitable.
Avancemos, adelantémoslo.
Comprendámoslo, asumamos.
El espacio existe, desplacémonos, procreemos.
Hubiéramos podido integrarlo, incorporarlo.
Hubiésemos podido ubicarlo, resituarlo.
Adoremos al tiempo, comprendamos, asumámoslo.
El tiempo, león de la puerta amenazado.
Avancémosle, adelantemos.
Bajemos la presión.
Barcelona.
Todo es factible, calmémonos.
Todo es posible, oremos.
El tiempo es una dimensión inevitable.
Avancemos, adelantémoslo.
Comprendámoslo, asumamos.
El espacio existe, desplacémonos, procreemos.
Hubiéramos podido integrarlo, incorporarlo.
Hubiésemos podido ubicarlo, resituarlo.
Adoremos al tiempo, comprendamos, asumámoslo.
El tiempo, león de la puerta amenazado.
Avancémosle, adelantemos.
Bajemos la presión.
Barcelona.
miércoles, 27 de junio de 2007
Beatus ille qui procul negotiis
Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium
paterna rura bobus excercet suis,
solutus omni fenore.
Neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.
Quintus Horatius Flaccus, s. I a.C.
ut prisca gens mortalium
paterna rura bobus excercet suis,
solutus omni fenore.
Neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.
Quintus Horatius Flaccus, s. I a.C.
Presencia difusa
Unos días menos y alguno de más.
Ya tengo mi visado y lo de NY está casi hecho. Faltan algunos preparativos y una semanita en Barcelona antes de cruzar el charco. Vuelvo, por fin, a Nueva York.
El Sol falta en París, se hace esperar. En el sur, en Six-Fours-les-plages, el Sol arranca la piel a trocitos, y cambio de piel como los reptiles y cambio de medio como los cobardes. Inundaciones en el norte, Sequía en el sur.
En el trabajo, la atmósfera se enrarece. Mi presencia es evitable, difusa, azarosa. Ando por los pasillos bajo una presión delicada, bajo un manto de fina seda oxidada. Mi presencia se desvanece; mi roce se desliza, se deshace.
En el espacio exterior el silencio supremo no deja de expandirse, de dilatarse hasta llegar al límite del infinito. Los cuerpos astrales se alejan unos de otros hasta quedarse solos, hasta perderse en su órbita grabitatoria, rutinaria, perfecta.
La ausencia de luz impide percibir cualquier tipo de dimensión, cualquier vía de escape. El espacio se condensa hasta reducirse a un vacío material donde se derrocha la existencia. Lo único que podría liberarla es una prisión de carne.
Unos días en Barcelona, eterno retorno de lo idéntico.
Ya tengo mi visado y lo de NY está casi hecho. Faltan algunos preparativos y una semanita en Barcelona antes de cruzar el charco. Vuelvo, por fin, a Nueva York.
El Sol falta en París, se hace esperar. En el sur, en Six-Fours-les-plages, el Sol arranca la piel a trocitos, y cambio de piel como los reptiles y cambio de medio como los cobardes. Inundaciones en el norte, Sequía en el sur.
En el trabajo, la atmósfera se enrarece. Mi presencia es evitable, difusa, azarosa. Ando por los pasillos bajo una presión delicada, bajo un manto de fina seda oxidada. Mi presencia se desvanece; mi roce se desliza, se deshace.
En el espacio exterior el silencio supremo no deja de expandirse, de dilatarse hasta llegar al límite del infinito. Los cuerpos astrales se alejan unos de otros hasta quedarse solos, hasta perderse en su órbita grabitatoria, rutinaria, perfecta.
La ausencia de luz impide percibir cualquier tipo de dimensión, cualquier vía de escape. El espacio se condensa hasta reducirse a un vacío material donde se derrocha la existencia. Lo único que podría liberarla es una prisión de carne.
Unos días en Barcelona, eterno retorno de lo idéntico.
martes, 19 de junio de 2007
Un día menos
Un día menos, sin duda. Veinticuatro horas que no hacen más que almacenar ruido en mi cabeza, en mi estómago. Todo comienza la noche, en sueños. Un zumbido increscendo me agrede hasta que mi mente cesa su libertad nocturna para arrojarme a la voluntad condicionada de mi existencia. Métro-boulot-dodo. Eso es todo, dodo, dodo.
Un día menos agregado de disputas, de falsas sonrisas, de falsos amigos. No puedo evitar pensar en negro cuando mis deseos se alejan tanto de la realidad. No puedo evitar pensar que todo debe cesar, que soy yo quien debo dictar un presente que se me escapa, que no sé por donde coger. No sé por donde cogerlo. No puedo evitar intentar controlar lo incontrolable, la rutina, el hastío. Mi única esperanza: controlar lo incontrolable.
Un día menos que olvidar, que evitar, que detestar.
New York, New York...
Un día menos agregado de disputas, de falsas sonrisas, de falsos amigos. No puedo evitar pensar en negro cuando mis deseos se alejan tanto de la realidad. No puedo evitar pensar que todo debe cesar, que soy yo quien debo dictar un presente que se me escapa, que no sé por donde coger. No sé por donde cogerlo. No puedo evitar intentar controlar lo incontrolable, la rutina, el hastío. Mi única esperanza: controlar lo incontrolable.
Un día menos que olvidar, que evitar, que detestar.
New York, New York...
sábado, 16 de junio de 2007
Qué me queréis, caballero
¿Qué me queréis, caballero?
Casada soy, marido tengo.
Casada soy, y a mi grado,
con un caballero muy honrado,
bien dispuesto y bien criado,
que más que a mí yo lo quiero.
Casada soy, marido tengo.
Casada soy por ventura,
mas no agena de tristura;
pues hize yo tal locura,
de mí misma yo me vengo.
Casada soy, marido tengo.
Anónimo, s. XV
Casada soy, marido tengo.
Casada soy, y a mi grado,
con un caballero muy honrado,
bien dispuesto y bien criado,
que más que a mí yo lo quiero.
Casada soy, marido tengo.
Casada soy por ventura,
mas no agena de tristura;
pues hize yo tal locura,
de mí misma yo me vengo.
Casada soy, marido tengo.
Anónimo, s. XV
viernes, 15 de junio de 2007
El calor llega
El calor parece que llega. En París nunca se sabe. Mañana puede empezar una ola de calor como hace dos días el agua arrasaba jardines, ciudades. La lluvia arrancaba las ramas de los árboles acabando con la vida de algún transeúnte como mañana el calor sofocará a otros hasta la muerte.
El calor, el derroche de energía del fuego solar que en ocho minutos luz nos despierta, nos inunda, nos aniquila. El Sol, nuestra única estrella, nuestro único consuelo, nuestro único dios. De Él nos viene el mensaje, de Él la salvación.
El calor, enorme vacío repleto, magno magma en el que nuestras certitudes dejan de serlo, se difuminan, se eclipsan. El pensamiento se evapora, la piel toma el relevo: pensamiento físico, táctil, dúctil. El calor, eterna fuente de vida que la aniquila, la reseca, la hunde en su propio entusiasmo malsano.
El calor parece que llega, a París.
El calor, el derroche de energía del fuego solar que en ocho minutos luz nos despierta, nos inunda, nos aniquila. El Sol, nuestra única estrella, nuestro único consuelo, nuestro único dios. De Él nos viene el mensaje, de Él la salvación.
El calor, enorme vacío repleto, magno magma en el que nuestras certitudes dejan de serlo, se difuminan, se eclipsan. El pensamiento se evapora, la piel toma el relevo: pensamiento físico, táctil, dúctil. El calor, eterna fuente de vida que la aniquila, la reseca, la hunde en su propio entusiasmo malsano.
El calor parece que llega, a París.
jueves, 14 de junio de 2007
miércoles, 13 de junio de 2007
lunes, 11 de junio de 2007
Mi idea no es
Mi idea no es permanecer en este mundo más de lo estrictamente necesario, o mejor dicho conveniente, o mejor aun deseable. No entiendo la búsqueda de la inmortalidad, no la comparto. La vida, creo yo, es una sucesión de estadios diferenciados por la experiencia.
La vida es una iniciación mistérica que comporta diferentes grados. Esos grados están compuestos de diferentes fases fluctuantes que se repiten, se influencian, se superponen, de disipan. Bien, Mal, Mal-Bien, Mal-Mal, y aun Muy-Mal-Bien. La moral es de hecho tan subjetiva que clama al cielo ¿A qué vienen esas ansias de consenso, de unidad? ¿Pretendemos convertirnos en una especie de hormiguero, todos juntos cavando cada vez más hondo hacia el infierno?
Los grados son en número de siete, como las Siete Maravillas o los Siete Fantásticos. Siete grados que debemos superar allí dónde convenga ...y con quién convenga. Continúo creyendo que ninguno es superior a los otros. A medida que avanzamos perdemos ciertas facultades, pero ganamos otras más adaptadas quizá a la falta de vigor y ansiedad. Y seguramente perdemos también esas ansias de reconocimiento tan necesarias a las jóvenes generaciones. O al menos eso espero.
Mi idea no es repetir sin fin una existencia de deseo y de anhelo en la que todo se vuelve a cuestionar debido a nuestra constante amnesia.
La vida es una iniciación mistérica que comporta siete grados; los últimos reservados, sin duda, a los optimistas.
La vida es una iniciación mistérica que comporta diferentes grados. Esos grados están compuestos de diferentes fases fluctuantes que se repiten, se influencian, se superponen, de disipan. Bien, Mal, Mal-Bien, Mal-Mal, y aun Muy-Mal-Bien. La moral es de hecho tan subjetiva que clama al cielo ¿A qué vienen esas ansias de consenso, de unidad? ¿Pretendemos convertirnos en una especie de hormiguero, todos juntos cavando cada vez más hondo hacia el infierno?
Los grados son en número de siete, como las Siete Maravillas o los Siete Fantásticos. Siete grados que debemos superar allí dónde convenga ...y con quién convenga. Continúo creyendo que ninguno es superior a los otros. A medida que avanzamos perdemos ciertas facultades, pero ganamos otras más adaptadas quizá a la falta de vigor y ansiedad. Y seguramente perdemos también esas ansias de reconocimiento tan necesarias a las jóvenes generaciones. O al menos eso espero.
Mi idea no es repetir sin fin una existencia de deseo y de anhelo en la que todo se vuelve a cuestionar debido a nuestra constante amnesia.
La vida es una iniciación mistérica que comporta siete grados; los últimos reservados, sin duda, a los optimistas.
Récit de vie
En esta monótona tarde de domingo, después de acabar La Possibililté d'un île de Houellebecq, comienzo mi particular récit de vie.
Hace ya meses que no escribo nada más que mails, a la excepción de algún texto solicitado aquí y allá con fines burocráticos. Por ello, mi expresión escrita se encuentra oxidada. Supongo que necesitaré varios, muchos posts para recuperar parte de la fluidez que tenía en mi época universitaria.
Esta tarde de domingo es, como gran parte de ellas en París, grisácea y luminosa. Oigo, no muy lejos, un cuervo que repite intermitentemente un graznido molesto. Coches, motos y otros motores puntúan cada suspiro. En mi apartamento todo se hunde lentatamente: el sofá, la mesa, yo mismo. Todo espera pacientemente la llegada de un lunes atípico en el que me entrevistaré con la administración americana para ver si me dan, de una vez, un visado para Nueva York.
Mi récit de vie comienza así, en este mismo instante, en este mismo día que es el último que conozco.
Hace ya meses que no escribo nada más que mails, a la excepción de algún texto solicitado aquí y allá con fines burocráticos. Por ello, mi expresión escrita se encuentra oxidada. Supongo que necesitaré varios, muchos posts para recuperar parte de la fluidez que tenía en mi época universitaria.
Esta tarde de domingo es, como gran parte de ellas en París, grisácea y luminosa. Oigo, no muy lejos, un cuervo que repite intermitentemente un graznido molesto. Coches, motos y otros motores puntúan cada suspiro. En mi apartamento todo se hunde lentatamente: el sofá, la mesa, yo mismo. Todo espera pacientemente la llegada de un lunes atípico en el que me entrevistaré con la administración americana para ver si me dan, de una vez, un visado para Nueva York.
Mi récit de vie comienza así, en este mismo instante, en este mismo día que es el último que conozco.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





















