domingo, 12 de agosto de 2007

Penúltima

Penúltima noche en París, en una péniche, chalana en castellano.
Un nuevo inicio para dentro de unas horas; nada importante, nada definitivo; los inicios se suceden como las vidas, inevitablemente.

Penúltima noche en París, con excitación compartida entre lo nuevo y lo anterior.
Naceré otra vez para volver a morir, ya veremos cuando.

Penúltima noche en París, nada es más relativo, más incierto.
Me espera la posibilidad de lo desconocido, de lo impreciso de un destino que no acaba de encajar, como siempre.

Penúltima noche de lo que podría significar algo si me muevo.
Si París significa algo, Nueva York significa todo: todo lo que me debo a mí mismo, si es que significo algo.

Penúltima noche en París, chalana de una red de suspiros.

sábado, 11 de agosto de 2007

Cancún

A dos días

Sólo quedan dos días para ir a Nueva York.
La tensión aparece en el momento más inesperado, por sorpresa.

No tardaré en quedarme dormido.
Un mosquito, con muy mala leche, me ha picado en el pie izquierdo.

Todo va bien.
He recogido minuciosamente el apartamento y lo he puesto todo en baúles que han venido a recoger esta mañana.

Acabo de tomar un somnífero.
Son las cinco menos cinco.

martes, 7 de agosto de 2007

Hostal del Sol

Agosto

Ahora me acuerdo de los pocos mitos que forman mi presente obsesivo.
Ahora me acuerdo del algoritmo de lo que siento como resultado.

Las olas han llegado a la ciudad. Todo está en calma. Todo puede esperar.
Cuando el sol atraviese el horizonte, allí estaré, puñal en mano.

Esta mañana no me he despertado.
Como si la inconsciencia tomara revancha de tanta puntualidad.

Agosto se instala entre los pocos quicios que dejan las nubes a la luz lunar.
Agosto anula las citas de lo prescindible.