jueves, 29 de septiembre de 2011
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Cuatro días
Cuatro días después de nacer decidí independizarme.
En ese momento sentí por primera vez el inmenso vacío que encerraba bajo el ombligo.
Fui a un espacio lejos de los demás. Cúbico.
Miré a lo alto y vi que estaba en lo alto de un barranco en el reflejo del fondo del cielo.
El suelo dejaba ver a través.
Las paredes se alejaron hasta perderlas de vista.
Solo en la nada uno deja de sentir su cuerpo.
Todo era nada.
Por primera vez.
A los cuatro días de nacer, por la tarde, más bien noche.
Cinco minutos antes de amanecer.
Mi propio llanto me despertó.
Me madre me daba el pecho y los primeros rayos del sol me deslumbraban.
Mi madre me acarició los labios.
Reí de nuevo.
En ese momento sentí por primera vez el inmenso vacío que encerraba bajo el ombligo.
Fui a un espacio lejos de los demás. Cúbico.
Miré a lo alto y vi que estaba en lo alto de un barranco en el reflejo del fondo del cielo.
El suelo dejaba ver a través.
Las paredes se alejaron hasta perderlas de vista.
Solo en la nada uno deja de sentir su cuerpo.
Todo era nada.
Por primera vez.
A los cuatro días de nacer, por la tarde, más bien noche.
Cinco minutos antes de amanecer.
Mi propio llanto me despertó.
Me madre me daba el pecho y los primeros rayos del sol me deslumbraban.
Mi madre me acarició los labios.
Reí de nuevo.
lunes, 12 de septiembre de 2011
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