En el pasado todo fue similar.
Migración, sedentarización, mentira, mito y devoción.
Yo soy gitano.
Las estrellas siguen brillando, aunque nuestra arrogancia nos impida verlas.
Hoy también hay senderos, aunque las autopistas nos veten el paso.
Algunos siguen buscando un motivo a escala humana.
Otros siguen adorando la ignorancia como único dios.
La memoria no existe, como tampoco el pasado y ni siquiera su recuerdo.
El presente es tan insignificante como el instante en el que morimos; todo es humo, humo sin fuego.
Laura me ha dicho que ayer, en Madrid, llegaron a los treinta y ocho grados.
Laura adora Madrid.
Me mira y me guiña un ojo mientras nos despedimos, quizá para siempre.
El pasado no existe y ella aun menos.
