jueves, 18 de octubre de 2007
martes, 9 de octubre de 2007
Aquí
En este rincón del espacio me siento bien.
Y quizá sólo en estas coordenadas de todo el universo pueda llegar a entender lo que soy.
Es precisamente, creo, apelotonado y desnudo contra estos tres planos, la cabeza entre las piernas flexionadas y los brazos alrededor que me parece que puedo llegar a comprender lo que en el fondo significo.
No te sabría decir por qué pero creo que no podría llegar a un estado similar en ningún otro sitio.
Y no es que no me guste la playa o la montaña.
No es que no sepa admitir lo agradable que es estar tumbado, durante un buen rato, debajo pino.
Pero es que creo que nada iguala a este rincón formado por tres superficies de mármol en el que encajo como hace años, muchos.
Y quizá sólo. Puede ser que sea este el espacio que realmente me corresponda.
Y aun te diré más: que nada en el mundo me gustaría más que quedarme aquí durante todo lo que me queda, y, más todavía, que desearía fuese mucho.
Y que aunque no te lo creas, sólo distingo en el tiempo a un sólo instante cuando me quedo aquí, entre estas tres paredes.
Y quizá sólo en estas coordenadas de todo el universo pueda llegar a entender lo que soy.
Es precisamente, creo, apelotonado y desnudo contra estos tres planos, la cabeza entre las piernas flexionadas y los brazos alrededor que me parece que puedo llegar a comprender lo que en el fondo significo.
No te sabría decir por qué pero creo que no podría llegar a un estado similar en ningún otro sitio.
Y no es que no me guste la playa o la montaña.
No es que no sepa admitir lo agradable que es estar tumbado, durante un buen rato, debajo pino.
Pero es que creo que nada iguala a este rincón formado por tres superficies de mármol en el que encajo como hace años, muchos.
Y quizá sólo. Puede ser que sea este el espacio que realmente me corresponda.
Y aun te diré más: que nada en el mundo me gustaría más que quedarme aquí durante todo lo que me queda, y, más todavía, que desearía fuese mucho.
Y que aunque no te lo creas, sólo distingo en el tiempo a un sólo instante cuando me quedo aquí, entre estas tres paredes.
domingo, 7 de octubre de 2007
El Redentor
Se levantó del suelo manchado de sangre, escupiendo la bilis.
Antes de volver a caer miró con desprecio, un instante antes del aturdimiento completo, el coma casi, no, el fin.
Tirado ahí, en medio de la nada, vencido, su pensamiento cesó.
Su cabeza contra el asfalto chorreaba la vida que en contacto con el aire no tardaría en oscurecer, en solidificarse, en reducirse hasta convertirse en una mancha.
Él, tirado ahí, no tardaría en devenir lo siempre había deseado, en el fondo, de no haber...: materia.
Ough.
Tirado ahí, era sólo alimento del que no tiene más planes que el aquí y ahora, del redentor.
Éste le desabrochó lo bragueta tirando bruscamente le bajó los pantalones.
Él parece que dijo agauft.
Le arrancó el calzoncillo, de cuajo.
Su cuerpo permanecía intensamente caliente, incompresiblemente dispuesto.
Se le tiró encima mientras se desabrochaba, ahora temblando, su propia bragueta.
Con la mano derecha sacó su mástil y lo hincó en el ano ya inerte.
En el acto, su polla emitió un magma blanco que inundó el recto.
Luego, entre unos jadeos, la víctima se giró.
Luego, más tarde, volvió a casa.
Antes de volver a caer miró con desprecio, un instante antes del aturdimiento completo, el coma casi, no, el fin.
Tirado ahí, en medio de la nada, vencido, su pensamiento cesó.
Su cabeza contra el asfalto chorreaba la vida que en contacto con el aire no tardaría en oscurecer, en solidificarse, en reducirse hasta convertirse en una mancha.
Él, tirado ahí, no tardaría en devenir lo siempre había deseado, en el fondo, de no haber...: materia.
Ough.
Tirado ahí, era sólo alimento del que no tiene más planes que el aquí y ahora, del redentor.
Éste le desabrochó lo bragueta tirando bruscamente le bajó los pantalones.
Él parece que dijo agauft.
Le arrancó el calzoncillo, de cuajo.
Su cuerpo permanecía intensamente caliente, incompresiblemente dispuesto.
Se le tiró encima mientras se desabrochaba, ahora temblando, su propia bragueta.
Con la mano derecha sacó su mástil y lo hincó en el ano ya inerte.
En el acto, su polla emitió un magma blanco que inundó el recto.
Luego, entre unos jadeos, la víctima se giró.
Luego, más tarde, volvió a casa.
El Fuego Fatuo
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Le huyes y te persigue, le llamas y echa a correr.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Nace en las noches de agosto cuando acaba la calor.
Va corriendo por los campos, en busca de un corazón.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Malahallados ojos negros negros que lo alcanzaron a ver.
Malahaya el corazón triste que en su llama quiso arder.
Lo mismo que el fuego fatuo se desvanece el querer.
María Lejárraga de Martínez y Manuel de Falla, 1915
Le huyes y te persigue, le llamas y echa a correr.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Nace en las noches de agosto cuando acaba la calor.
Va corriendo por los campos, en busca de un corazón.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Malahallados ojos negros negros que lo alcanzaron a ver.
Malahaya el corazón triste que en su llama quiso arder.
Lo mismo que el fuego fatuo se desvanece el querer.
María Lejárraga de Martínez y Manuel de Falla, 1915
miércoles, 3 de octubre de 2007
Sueño 33
El castillo se encontraba, quizá, a pocos metros de distancia, pero ya había anochecido.
Mis pies estaban empapados en sudor y sangre después de varios días de camino.
Mi mirada se extasiaba a menudo localizando cualquier brillante espejismo posible: agua, lecho, brisa...
Yo más bien parecía algo así como un despojo de persona, un aborto de defectos que avanza impasible.
El castillo, invencible, se alzaba allí, como un bloque de titanio atraviesa las entrañas de la tierra, precisamente.
La distancia que nos separaba era tan desconocida como lo es la piedra para todo aquel que no sepa ver o que quiera saber demasiado. ¿Cuánto quedará?
En un momento dado, la fatiga fue tan grande que me pareció desfallecer y ver algo que nunca había visto antes.
Algo tan enorme que no cabía en mi imaginación; algo tan feroz que me hizo perder el oído.
Por un momento, entre paréntesis, creí ver como la vida trataba de engullirse, a si misma.
Mis pies estaban empapados en sudor y sangre después de varios días de camino.
Mi mirada se extasiaba a menudo localizando cualquier brillante espejismo posible: agua, lecho, brisa...
Yo más bien parecía algo así como un despojo de persona, un aborto de defectos que avanza impasible.
El castillo, invencible, se alzaba allí, como un bloque de titanio atraviesa las entrañas de la tierra, precisamente.
La distancia que nos separaba era tan desconocida como lo es la piedra para todo aquel que no sepa ver o que quiera saber demasiado. ¿Cuánto quedará?
En un momento dado, la fatiga fue tan grande que me pareció desfallecer y ver algo que nunca había visto antes.
Algo tan enorme que no cabía en mi imaginación; algo tan feroz que me hizo perder el oído.
Por un momento, entre paréntesis, creí ver como la vida trataba de engullirse, a si misma.
martes, 2 de octubre de 2007
Suddenly
Y todo cambió de color.
Y la temperatura subió, de repente, suddenly.
Y la atmósfera enrareció, de golpe.
El cielo se abrió, de repente.
Y bajaron unos seres extraños con alas, creo, con ojos en las alas, maybe, y todo lo veían, me parece.
Las aguas se abrieron, también, suddenly.
De ellas subieron los otros, con escamas por todo el cuerpo, creo que rojas, me parece.
Los bosques se abrieron irreversiblemente, suddenly.
Muchos corrieron, recorrieron el espacio a toda velocidad, quickly.
Muchos seres pequeños e incorpóreos abarrotaron lo poco que quedaba de atmósfera, de golpe.
Y el desierto se abrió de repente, suddenly.
Y de allí surgieron todos los animales de la tierra, como quietos se movían lo más fast posible, como inmóviles.
Y todo aconteció así, suddenly, como en el acto.
Justo cuando todo el mundo pensaba que no podía ser, que el tiempo ya había cogido una dinámica en la que no podía ser, así, de repente, suddenly.
Y todo pareció como de broma.
Y algunos miraban atónitos, pero sonriendo, naives.
Y otros reían a carcajadas, incluso.
Y la temperatura subió, de repente, suddenly.
Y la atmósfera enrareció, de golpe.
El cielo se abrió, de repente.
Y bajaron unos seres extraños con alas, creo, con ojos en las alas, maybe, y todo lo veían, me parece.
Las aguas se abrieron, también, suddenly.
De ellas subieron los otros, con escamas por todo el cuerpo, creo que rojas, me parece.
Los bosques se abrieron irreversiblemente, suddenly.
Muchos corrieron, recorrieron el espacio a toda velocidad, quickly.
Muchos seres pequeños e incorpóreos abarrotaron lo poco que quedaba de atmósfera, de golpe.
Y el desierto se abrió de repente, suddenly.
Y de allí surgieron todos los animales de la tierra, como quietos se movían lo más fast posible, como inmóviles.
Y todo aconteció así, suddenly, como en el acto.
Justo cuando todo el mundo pensaba que no podía ser, que el tiempo ya había cogido una dinámica en la que no podía ser, así, de repente, suddenly.
Y todo pareció como de broma.
Y algunos miraban atónitos, pero sonriendo, naives.
Y otros reían a carcajadas, incluso.
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