viernes, 29 de junio de 2007

D'AILLEURS

peut-être il n'y a pas d'ailleurs
d'ailleurs ailleurs n'est que peut-être
mais quand ici se tire ailleurs
ailleurs arrive ici peut-être

mais il n'y a pas de peut-être
il n'y a rien d'autre qu'ici
qui joue à être et à paraître
may be to be or not to be

d'ailleurs il n'y a pas de mais
mais c'est difficile à admettre
puisqu'on voit le faux et le vrai
qui font le valet et le maître

mais il n'y a pas de puisque
puisqu'il n'y a jamais de mais
pas de sauf que de sauve-qui-peut
si rien n'existe et si tout est

mais puisqu'on est que ce qu'on est
alors il n'y a pas de si
ni de toujours ni de jamais
sauf que pourtant peut-être si

sauf qu'il n'y a a pas de pourtant
d'ailleurs c'est ça que je disais
il n'y a pas de noir de blanc
il n'y a pas d'avant d'après

alors il n'y a pas d'ailleurs
d'ailleurs il n'y a pas d'alors
mais si tout est à l'intérieur
non rien de rien mettons dehors

alors voilà peut-être alors
voilà tout alors voilà rien
on est dedans on est dehors
et rien n'est mal et rien n'est bien

alors peut-être alors vraiment
alors sauf que alors c'est ça
alors puisque alors pourtant
alors vraiment alors voilà

alors alors
alors alors
alors alors
alors alors
alors alors voilà

Brigitte Fontaine, 1992

jueves, 28 de junio de 2007

Barcelona

Bajemos la presión, abramos una válvula de escape.
Todo es factible, calmémonos.
Todo es posible, oremos.

El tiempo es una dimensión inevitable.
Avancemos, adelantémoslo.
Comprendámoslo, asumamos.

El espacio existe, desplacémonos, procreemos.
Hubiéramos podido integrarlo, incorporarlo.
Hubiésemos podido ubicarlo, resituarlo.

Adoremos al tiempo, comprendamos, asumámoslo.
El tiempo, león de la puerta amenazado.
Avancémosle, adelantemos.

Bajemos la presión.
Barcelona.

miércoles, 27 de junio de 2007

Beatus ille qui procul negotiis

Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium
paterna rura bobus excercet suis,
solutus omni fenore.

Neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.

Quintus Horatius Flaccus, s. I a.C.

El Cau

Presencia difusa

Unos días menos y alguno de más.
Ya tengo mi visado y lo de NY está casi hecho. Faltan algunos preparativos y una semanita en Barcelona antes de cruzar el charco. Vuelvo, por fin, a Nueva York.

El Sol falta en París, se hace esperar. En el sur, en Six-Fours-les-plages, el Sol arranca la piel a trocitos, y cambio de piel como los reptiles y cambio de medio como los cobardes. Inundaciones en el norte, Sequía en el sur.

En el trabajo, la atmósfera se enrarece. Mi presencia es evitable, difusa, azarosa. Ando por los pasillos bajo una presión delicada, bajo un manto de fina seda oxidada. Mi presencia se desvanece; mi roce se desliza, se deshace.

En el espacio exterior el silencio supremo no deja de expandirse, de dilatarse hasta llegar al límite del infinito. Los cuerpos astrales se alejan unos de otros hasta quedarse solos, hasta perderse en su órbita grabitatoria, rutinaria, perfecta.

La ausencia de luz impide percibir cualquier tipo de dimensión, cualquier vía de escape. El espacio se condensa hasta reducirse a un vacío material donde se derrocha la existencia. Lo único que podría liberarla es una prisión de carne.

Unos días en Barcelona, eterno retorno de lo idéntico.

martes, 19 de junio de 2007

El Roto

Un día menos

Un día menos, sin duda. Veinticuatro horas que no hacen más que almacenar ruido en mi cabeza, en mi estómago. Todo comienza la noche, en sueños. Un zumbido increscendo me agrede hasta que mi mente cesa su libertad nocturna para arrojarme a la voluntad condicionada de mi existencia. Métro-boulot-dodo. Eso es todo, dodo, dodo.

Un día menos agregado de disputas, de falsas sonrisas, de falsos amigos. No puedo evitar pensar en negro cuando mis deseos se alejan tanto de la realidad. No puedo evitar pensar que todo debe cesar, que soy yo quien debo dictar un presente que se me escapa, que no sé por donde coger. No sé por donde cogerlo. No puedo evitar intentar controlar lo incontrolable, la rutina, el hastío. Mi única esperanza: controlar lo incontrolable.

Un día menos que olvidar, que evitar, que detestar.
New York, New York...

World Concepts Communications

sábado, 16 de junio de 2007

Qué me queréis, caballero

¿Qué me queréis, caballero?
Casada soy, marido tengo.
Casada soy, y a mi grado,
con un caballero muy honrado,
bien dispuesto y bien criado,
que más que a mí yo lo quiero.
Casada soy, marido tengo.

Casada soy por ventura,
mas no agena de tristura;
pues hize yo tal locura,
de mí misma yo me vengo.
Casada soy, marido tengo.

Anónimo, s. XV

viernes, 15 de junio de 2007

ECCE DEVS

El calor llega

El calor parece que llega. En París nunca se sabe. Mañana puede empezar una ola de calor como hace dos días el agua arrasaba jardines, ciudades. La lluvia arrancaba las ramas de los árboles acabando con la vida de algún transeúnte como mañana el calor sofocará a otros hasta la muerte.

El calor, el derroche de energía del fuego solar que en ocho minutos luz nos despierta, nos inunda, nos aniquila. El Sol, nuestra única estrella, nuestro único consuelo, nuestro único dios. De Él nos viene el mensaje, de Él la salvación.

El calor, enorme vacío repleto, magno magma en el que nuestras certitudes dejan de serlo, se difuminan, se eclipsan. El pensamiento se evapora, la piel toma el relevo: pensamiento físico, táctil, dúctil. El calor, eterna fuente de vida que la aniquila, la reseca, la hunde en su propio entusiasmo malsano.

El calor parece que llega, a París.

jueves, 14 de junio de 2007

El amor o tercer ojo

miércoles, 13 de junio de 2007

¡Qué calor!

lunes, 11 de junio de 2007

La noche crece

Mi idea no es

Mi idea no es permanecer en este mundo más de lo estrictamente necesario, o mejor dicho conveniente, o mejor aun deseable. No entiendo la búsqueda de la inmortalidad, no la comparto. La vida, creo yo, es una sucesión de estadios diferenciados por la experiencia.

La vida es una iniciación mistérica que comporta diferentes grados. Esos grados están compuestos de diferentes fases fluctuantes que se repiten, se influencian, se superponen, de disipan. Bien, Mal, Mal-Bien, Mal-Mal, y aun Muy-Mal-Bien. La moral es de hecho tan subjetiva que clama al cielo ¿A qué vienen esas ansias de consenso, de unidad? ¿Pretendemos convertirnos en una especie de hormiguero, todos juntos cavando cada vez más hondo hacia el infierno?

Los grados son en número de siete, como las Siete Maravillas o los Siete Fantásticos. Siete grados que debemos superar allí dónde convenga ...y con quién convenga. Continúo creyendo que ninguno es superior a los otros. A medida que avanzamos perdemos ciertas facultades, pero ganamos otras más adaptadas quizá a la falta de vigor y ansiedad. Y seguramente perdemos también esas ansias de reconocimiento tan necesarias a las jóvenes generaciones. O al menos eso espero.

Mi idea no es repetir sin fin una existencia de deseo y de anhelo en la que todo se vuelve a cuestionar debido a nuestra constante amnesia.

La vida es una iniciación mistérica que comporta siete grados; los últimos reservados, sin duda, a los optimistas.

Jürgen Nefzger


Gran Bretaña, 2005 serie "Fluffy Clouds"

Récit de vie

En esta monótona tarde de domingo, después de acabar La Possibililté d'un île de Houellebecq, comienzo mi particular récit de vie.

Hace ya meses que no escribo nada más que mails, a la excepción de algún texto solicitado aquí y allá con fines burocráticos. Por ello, mi expresión escrita se encuentra oxidada. Supongo que necesitaré varios, muchos posts para recuperar parte de la fluidez que tenía en mi época universitaria.

Esta tarde de domingo es, como gran parte de ellas en París, grisácea y luminosa. Oigo, no muy lejos, un cuervo que repite intermitentemente un graznido molesto. Coches, motos y otros motores puntúan cada suspiro. En mi apartamento todo se hunde lentatamente: el sofá, la mesa, yo mismo. Todo espera pacientemente la llegada de un lunes atípico en el que me entrevistaré con la administración americana para ver si me dan, de una vez, un visado para Nueva York.

Mi récit de vie comienza así, en este mismo instante, en este mismo día que es el último que conozco.