sábado, 28 de junio de 2008

En medio del edén hay una fuente.
En m.

En ella sacian su sed todos los seres de la tierra.
Los ciervos acuden y sacuden sus lenguas largas para obtener el agua bendita.
Aquí vienen los faisanes y los cisnes, y los pavos reales, y.
Y los elefantes, y los unicornios, y las jirafas.

En medio del edén.
Hay una fuente de donde mana agua pura que surge de las entrañas del mundo.
De lo más profundo de la tierra, allí de donde nace cualquier pensamiento.
Cualquier movimiento, cualquier acción que se desarrolla, más tarde ya formada, ya realidad en la superficie de la tierra, o más allá.

En medio del edén, allá.
Hay una fuente que encierra

jueves, 26 de junio de 2008

N'ayez pas peur

De qui ?

O lo tomas

Ejem... creo entender.
Por supuesto, un principio.
Eso es, "por principios".
Veamos.

No debes, ¿es eso?
No debes POR principio.
Antes que nada.
Claro.
Esta por encima de.
Eeeeeeefectivamente.
Por encima de todo.

Qué no hay.
Claro.
No hay justificación.
Ni lógica, lo capto.
Es así y no asá.
Claro, no racional.

Naaaada de medias tintas.
O es blanco.
O.
O es negro.
Ajá.
Sí, sí, sí.
Más bien negro en este caso, ¿no?
Ooo. O blanco.
Claro.
Según se mire.

Los principios.
Claro.
Pues ahí.
¡Ahí están!
O los tomas, o, o los dejas.
Pero están ahí.
Eso no hay quien lo niegue.

Hombre, claro, ¡la ética!
¡Ja!
Diría más: ¡la MORAL!
La moral.
Si no, ¿a dónde iríamos a parar?
Dime tu a mi, ¡a dónde!

¡La decencia! diría.
Ah, no. La decencia, no.
Tampoco nos pasemos.
Claro. Modernos.
Modernísimos.
A la última, vamos.
Yo me he comprado un iphone, y todo.

Así que ya ves.
A la última.
Eso sí, con principios.
Y moral, ¡y moral!
Esto está bien, eso regular, aquello fatal.
Ética, coño, ética.
Por principios.
¡Si no tiene más!

Si no es tan complicado.


¡Uf!

miércoles, 25 de junio de 2008

Je me souviens

Tránsito

Sí. No. No. No, estaba en medio del océano. En medio de. Sí, nadando, bueno, flotando.
No, estaba quieto, quieto en medio del océano, como flotando. Sí, desnudo, sin ropa. Sí, nada de ropa, desnudo integral.

El Sol. Era de día, sí. Hacía mucho Sol y yo estaba allí en medio, con el Sol dándome en la cabeza.
Angustiado, sí. Mirando a todas partes. Bueno, pues vale, había salido de un submarino, pero no había rastro de él. Nada, nada a la vista. Sólo agua, agua por todas partes.

Decía, estaba angustiado. ¿Cómo no? ¿Pues imagínate? En medio del océano, con un sol del copón y sin nada más que agua salada hasta el horizonte. Redondo, un horizonte redondo hasta el infinito. Bueno, hasta el límite visible, claro. Sí, una esfera. Pues claro.

Respiraba con dificultad, claro. Mirando desesperado hacía el horizonte, hacía el cielo. ¿Y yo qué sé? Pues una avioneta, o un barco que apareciese de repente a lo lejos. ¿Cómo un espejismo? ¡Qué va! Bueno, pues sí, para que nos entendamos.

Decidí bucear. Claro, para nada. Sí, estúpido. Ya sabes que suelo serlo. Sí, y mucho, y más. Claro, sí. Pues estúpidamente decidí bucear. ¿Mejor así? Pues eso, como buen gilipollas que soy, me sumergí.

Y en esto que me empiezo a tranquilizar. Bajo el agua. Sí, claro. Eso. No. No trague agua. No respiraba. No, no es que respirase el agua, es que no respiraba nada. Nada. Como cuando haces el muerto en el agua boca abajo que puedes estar más de un minuto sin respirar, pues eso.

Sí, sí que me movía. Estaba buceando, pero sin respirar. Bueno, pues no sé. El caso es que iba hacía abajo. Sí, ahora te cuento. Iba hacía abajo respirando, quiero decir SIN respirar y de repente me doy. Sí, SIN respirar. Y de golpe, me doy cuenta que estaba volando.

Volando, volando. Volando por el cielo. ¡No! por el espacio. Sí, por el espacio exterior. Como los astronautas. Sí, sí, desnudo. ¿Y qué más da? Total, como no me vieran los de la Estación Espacial. Bueno, y aun así. Cosas más raras habrán visto. No, que seguía sin respirar. Nada, como lo del muerto. No, yo no. Digo como cuando haces lo del muerto en el agua. Pues eso.

Y veo, a lo lejos el Sol, algo que parece Mercurio, Venus y claro, sí, la Tierra. La Tierra. Bueno, y los otros planetas, y un mogollón de estrellas. Hombre todos... todos, yo que sé. No los conté. Sí, Saturno, sí. Sí con los anillos, y todo. Bueno, como en la tele. Estrellas inmensas, sí. Como. Eso, como puños.

Sí, a eso. Sí, a eso quería llegar, ¡ja! Claro. Porque me dirás que en medio del océano no tenía escapatoria. ¡Claro, sí! ¡Pero aquí! ¡Ja! Cosas peores. ¡Algo peor! No, no, NO respiraba. Flotaba en el espacio. No, volar no, flotaba. Bueno, pues sí. No. Sí, habré dicho volar. Pues flotaba.

En eso que. No. No es eso. En eso que. Allí. Me doy cuenta de que no me veo. Que no. Sí, sí, los planetas, Saturno, la Tierra. Sí. Sí, como puños. Estrellas como, sí. Todo, pero yo. Me miro y no, y no me veo. Sí, yo me miro. Pues no sé. Tú ¿con qué te miras? Claro. No, no veía nariz ni ostias. Nada, ni las pestañas. Pero no me veía a mi mismo. Ni brazos, ni piernas, nada. No me veía nada. Cero. Niet. Rien de rien.

No sabría decirte desde cuando. Bueno, no me miraba desde. Sí, un rato. No sé, no suelo mirarme. Vale, si hay un espejo sí. Pero. No lo sé. Pero. Sí, sí. Fue en el espacio exterior cuando fui. Sí. Sí, me di cuenta entonces. Sí. Fui consciente de que no estaba. Bueno estar, estar sí que estaba, ¿no? Porque veía. Claro, sí, y era consciente. Exactamente. Eso.

Pues eso. Luego te encontré y lo demás ya lo sabes.

martes, 24 de junio de 2008

Allá

Allá, a lo lejos, detrás del mar, querría estar, ahora.
Más allá del mar.
Lejos de la costa, más allá de los bosques que esconden la tierra que se evapora.
Más allá del arenal, del tornado; más allá de tu alcance.
Incluso más allá de los cíclopes y de la tierra por donde el sol se desliza.

Más allá del último rayo del sol.
Más allá del último rayo de la última estrella del último universo, de la última dimensión.
Todavía, si es posible, más allá.
Más allá.

Allá, a lo lejos; donde pudiera olvidarte.

LUX PERPETUA

Lux Perpetua

En lo más hondo

Vuelta al ruido del motor, vuelta.
Escruto el espacio espacio exterior desde mi propio submarino, que conseguí con el tiempo.

Ahora vivo en él, y me sumerjo más y más hondo, casí hasta el suelo.
Desde aquí puedo ver como pasa la vida, y la observo, y la juzgo.

También veo los peces como nadan, y como vuelan las medusas.

A veces, entro en la cabina más oscura.
Enciendo la luz, pero es tan oscura que sólo veo sombras.
Creo que hay otros, por las sombras.
Allí me fustigo con un látigo que conseguí a tal efecto, con el tiempo.

Noche y día los motores.
Casí no, no debo pensar.

En la cabina más oscura a veces pienso en ti, pocas veces.
Casí que prefiero meditar.

Pienso en ti, allá donde estés.
En esa especie de. Entre esa especie de gente.

A ellos te debes pegar, como antes.
Debes verlos y pergarte a ellos, como siempre.

Si por mi fuera.

domingo, 22 de junio de 2008

Creación de un nuevo mito para la humanidad

Hubo una fecha: once de septiembre del tres mil.
El acontecimiento fue bautizado como la Primera Gran Pérdida Identitaria Global por la cual, se calcula, unos sesenta millones de personas en todo el planeta fueron desacreditadas por las fuerzas oscuras, según parece.
Algo flou a decir verdad.

Todo el mundo tiene un familiar, un amigo, un conocido que simplemente dejó de ser persona, así, de la noche a la mañana.
Un ente que ahora vaga por el limbo, a la espera del vacío.
Yo vi al mío una tarde nublada, a través de los cristales del puente de Brooklyn.
Andaba sobre las aguas como una alma en pena, el muy desgraciado.

Empieza una nueva era, se dice.
En las retinas se proyectan imágenes de ese nuevo mundo que está aun por llegar.
Alguien me preguntó hace unos días, ¿y qué pasará en África?
¿En África?
No lo recuerdo.

Desde el Neolimpo se grita la nueva verdad.
Según se ve, Dios en persona habría bajado de nuevo para negociar las Tablas de la Ley.
Algunos hablan de libertad, pero eso ¿para qué sirve?
¿A quién le importa eso ahora?

La nueva era ha llegado, voy a cambiarme.