Un viento estático sobrevuela París.
Las distancias se acortan, el tiempo se reduce.
Mis manos húmedas se adhieren al polvo.
Mi cerebro se expande, se dilata, derrama.
Miles de polillas muertas revolotean París.
Miles de ardillas recorren el Central Park.
Ardillas de colores, rápidas, fugaces, relámpagos.
Ardillas como susurros de posibles.
Vestido de luto avanzo por un bosque desierto y espeso.
La Alhambra a la puerta de casa.
Levanto la cabeza.
Algunos lo han visto.
Una llora.
