domingo, 7 de octubre de 2007

El Fuego Fatuo

Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.
Le huyes y te persigue, le llamas y echa a correr.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.

Nace en las noches de agosto cuando acaba la calor.
Va corriendo por los campos, en busca de un corazón.
Lo mismo que el fuego fatuo, lo mismito es el querer.

Malahallados ojos negros negros que lo alcanzaron a ver.
Malahaya el corazón triste que en su llama quiso arder.
Lo mismo que el fuego fatuo se desvanece el querer.

María Lejárraga de Martínez y Manuel de Falla, 1915