domingo, 12 de agosto de 2007

Penúltima

Penúltima noche en París, en una péniche, chalana en castellano.
Un nuevo inicio para dentro de unas horas; nada importante, nada definitivo; los inicios se suceden como las vidas, inevitablemente.

Penúltima noche en París, con excitación compartida entre lo nuevo y lo anterior.
Naceré otra vez para volver a morir, ya veremos cuando.

Penúltima noche en París, nada es más relativo, más incierto.
Me espera la posibilidad de lo desconocido, de lo impreciso de un destino que no acaba de encajar, como siempre.

Penúltima noche de lo que podría significar algo si me muevo.
Si París significa algo, Nueva York significa todo: todo lo que me debo a mí mismo, si es que significo algo.

Penúltima noche en París, chalana de una red de suspiros.