El mundo parece más blando ahora, el tiempo se aplasta.
Ahora los días fluyen como nunca antes, vuelven a hacerlo como siempre.
En ese fluir me puedo tumbar y esperar tranquilo.
El mismo espacio que pasa me masajea la espalda y las nalgas.
Lo siento ligero y fresco como un destello en el agua.
A veces pardo y pequeño como un otoño que llega.
La vida es elástica y ahora se estira suavemente.
Brooklyn, mi casa, he vuelto ahora, te estaba esperando.
