— ¡Ah, Pelayo que desmayo!
— ¿De qué, di?
— D'una zagala que vi.
— Ah, Pelayo, si la vieras, tanta es su hermosura. No bastara tu cordura, qu'en ella tú te perdieras; y penaras y murieras.
— ¿Tal es, di?
— Más linda que nunca vi.
— Di por tu vida, garçon, ¿es hermosa esa doncella?
— Pelayo, delante d'ella queda la nieve carbón. ¡Ay! que di mi corazón.
— ¿A quién, di?
— A una zagala que vi.
— Dime, pues has començado, ¿qué olhos tienen tus amores?
— Parece que son señores de todo lo que han mirado. ¡Ay! Que me muero cuytado
— ¿De qué, di?
— D'una zagala que vi.
— ¡Ay! Que me muero cuytado
— ¿De qué, di?
— D'una zagala que vi.
Pere Joan Almodar
Cancionero de Uppsala (s. XVI)
