La última vez que estuve me encontré con Venus.
Con la mirada baja, casi dormida, me dijo suavemente: vuelve.
No supe que responder. No tengo nada contra ella, ¡al contrario!
Pero es que en ese momento tenía la cabeza ocupada, cosas.
La miré fijamente, atravesándola... gracias, creo, le dije gracias.
Desapareció sin más, dejándome solo, como ya estaba, vamos.
Después de caer es cuando uno se hace las preguntas.
Aquí abajo todo es más preciso, no allí, en el momento.
Vuelve, vuelve...
¿Bajo qué forma?
¿Qué precio tiene?
